2 Caminos para Sanar la Relación con la Madre


Carencia, enfermedades, dificultad para prosperar en el trabajo o en las relaciones de pareja y otras situaciones conflictivas, pueden tener su origen en nuestra incapacidad para conectar con un sentimiento de gratitud, aceptación y reverencia hacia nuestros padres, según indican las Constelaciones Familiares.

Esta efectiva técnica ha demostrado que gran parte de los padecimientos que un ser humano atraviesa, tienen sus raíces en la falta de aceptación y conexión con nuestro origen. 


A la madre se le vincula específicamente con nuestra vida afectiva y emocional, con nuestra relación con el alimento físico y psíquico. Es con ella, idealmente, con quien establecemos nuestras primeras experiencias del amor, de la seguridad, de lo que significa estar en el mundo y es por ello que todos los enfoques terapéuticos coinciden en la importancia del papel que juega esta relación para la vida de todo ser humano.


Pero que pasa si por cualquier motivo a lo largo de nuestra historia, no hemos podido conectar de manera segura, cercana, amorosa y saludable con nuestra madre. Aquí te presento dos puntos que pueden darte claves para empezar a sanar dicha relación:

1. Conecta con la Vida, no con la historia: sin importar como haya sido la historia con tu madre, hay un hecho ineludible: ella te dio la vida. La oportunidad de existir es en sí ya un regalo y para que tú puedas estar en la vida, invariablemente hubo una madre que tuvo que gestarte durante meses, arriesgando su propia vida (pues todo embarazo implica un riesgo a la vida de la mujer). Cuando en constelaciones familiares o en cualquier enfoque terapéutico se sugiere honrar dicha relación, nos referimos -no a honrar la personalidad o los errores de la madre- sino a conectar con la verdad de que es gracias a que ella nos gestó que podemos existir.

2. Renuncia a ser víctima de las limitaciones de tu madre y Conecta con la Gran Madre: Por ser humanas, absolutamente todas las madres han tenido limitaciones en su carácter y desempeño, según dice Chogyam Trungpa Rimpoche -fallecido maestro tibetano- a los occidentales no se nos enseña la más grande de las iniciaciones, que es: transferir nuestro vínculo con la maternidad hacia la Gran Madre, la Madre Tierra. 

Dicho en otras palabras, llega un punto donde tenemos que aceptar las limitaciones de nuestra madre, renunciar al ideal de que se convierta en la madre perfecta que esperábamos y no victimizarnos más por lo que sea que haya ocurrido en nuestra historia. Es entonces, cuando ampliamos nuestra conexión a un concepto más grande de la maternidad… La Madre Tierra sí es la madre perfecta que nos sostiene y nos provee alimento para el cuerpo y el alma incondicionalmente. No lo sentimos porque nuestro vínculo con ella se ha disuelto a nivel individual y colectivo, pero algo de detenimiento y cultivo de prácticas enfocadas a recolectar con la Tierra nos harán evidente que la nutrición incondicional que esperamos se encuentra, no a nivel humano, sino a nivel espiritual.

Es por ello que, la Tarea Terapéutica de la semana es realizar una actividad con el propósito de recolectar con la fuente incondicional de Amor y sustento que es la Madre Tierra, acude a un temazcal, cultiva tu jardín, acuéstate en la tierra con intención de sentir su sostén, camina descalz@ por un jardín, medita conectando con ella o realiza cualquier otra actividad que te recuerde y sensibilice a la conexión que tienes con ella.

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