Acechando al Cuerpo del Dolor

Es verdad que el sufrimiento existe, que es parte de toda vida humana; pero también es cierto, que la mayor parte del sufrimiento que experimentamos los seres humanos es INNECESARIO. Gran parte del mismo es creado, no por lo que sucede en determinado momento de la realidad, sino por una serie de pensamientos o memorias que percibimos como verdaderos aunque no lo son. Si estamos en la búsqueda de reducir el sufrimiento innecesario, hay un concepto que puede resultar sumamente útil.


«El Cuerpo del Dolor» es la forma en la que el reconocido autor Eckhart Tolle llamó al resultado de la acumulación de todo el sufrimiento que hemos experimentado a lo largo de nuestra vida. Lo describe como un campo energético, como entidad que, prácticamente, tiene vida propia y busca hacerse presente en nuestra vida a través de estados como la irritación, la furia, la tristeza y todo aquello que padecemos a nivel emocional.


El cuerpo del dolor tiene dos estados: latente o activo. Digamos que permanece alerta, para hacer aparición bajo cualquier pretexto, una palabra de alguien que parece ofendernos, un recuerdo desagradable, un suceso al que nos resistimos. Sabemos que nuestro cuerpo del dolor está activo cuando entramos en ese estado en que nuestros pensamientos son negativos y auto-destructivos. Algunos cuerpos del dolor no sólo nos lastiman a nosotros mismos, sino que atacan a otros también.

Dice Tolle:

«Una vez que el cuerpo del dolor lo ha dominado, usted quiere más dolor, se vuelve una víctima o victimario, usted quiere infligir dolor, o sufrirlo, o las dos cosas. De hecho no hay mucha diferencia entre ellas. Usted no es consciente de ello, por supuesto y afirmará vehementemente que no quiere sufrir. Pero observe detenidamente y descubrirá que su pensamiento y su conducta están diseñados para conservar el dolor, en usted mismo y en los demás. Si usted fuera verdaderamente consciente de ello, el patrón se disolvería, porque querer más dolor es demencia y nadie está demente conscientemente.»

Ya sea que lo queramos ver literalmente como una entidad o, lo tomemos como un mero concepto, identificar cuando es que un estado limitado de nuestro ser está llevando las riendas de nuestros pensamientos y acciones es fundamental. Saber que tenemos la libertad y capacidad de desidentificarnos y separarnos de los hábitos mentales y emocionales que nos ocasionan sufrimiento innecesario es una útil manera de empoderarnos.

Cada vez que te colocas en la postura de víctima, cada vez que sientes que tienes mucha razón para estar «dolido», cada vez que justificas tu permanencia en estados de sufrimiento o sencillamente, cada vez que experimentas sufrimiento profundo a causa de tus pensamientos, tu cuerpo del dolor está activo.

Así que el camino que Eckhart propone para liberarnos del «cuerpo del dolor» es sencillamente darnos cuenta cuando ha aparecido, al tiempo que comprendemos que está buscando preservarse a si mismo a través de hacernos creer que es nuestro verdadero ser. Por supuesto, el cuerpo del dolor volverá a aparecer buscando que nos identifiquemos con él, basta con aceptar que es, precisamente el cuerpo del dolor lo que está operando, permanecer como observadores sin alimentarlo a través de volvernos uno con él, dándole la razón. A este reconocimiento y separación del mismo, es lo que Eckhart llama «El Poder del Ahora», el poder de permanecer presentes y arraigados en nuestro verdadero ser.

Así que evidentemente, la tarea terapéutica de esta semana es permanecer alertas e identificar. ¿Cuándo está apareciendo mi cuerpo del dolor? ¿Cómo opera? ¿De que maneras me identifico con él?

¡Buena suerte!

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