La Clave del Amor

Las relaciones de pareja son la práctica espiritual por excelencia -si así lo decidimos-. Podemos encararlas desde una una mente ausente, disociada y egocéntrica o podemos encarar cada momento con una aspiración de permanecer despiertos y  compasivos.

Por práctica espiritual entendemos la disposición de movernos a un nivel cada vez más profundo de servicio, también al deseo de disolver el falso ego que crea la ilusión de que estamos separados de todo lo demás; en ese sentido, no sólo la pareja, sino todas las personas que nos rodean de manera cercana, podrían ser objetos de nuestro deseo de servir.


Sin embargo, la mayoría de nosotros no quiere amar.  Decimos que queremos, pero la verdad, es que queremos ser amados más que amar.  Más que servir, queremos que la otra persona esté a nuestro servicio y tratamos de moldearle para que sea como nosotros deseamos, en vez de darnos a la tarea de conocerle y apreciar cómo es. Con ello, creamos separación, frustración y soledad.

No estoy diciendo que querer ser amados sea algo malo, de hecho nuestro anhelo de conexión es completamente natural y saludable. Somos mamíferos y necesitamos vínculos confiables con los miembros de nuestra manada para estar bien. Literalmente, necesitamos amor para sobrevivir. El anhelo de amor está perfecto, pero el florecimiento del mismo dependerá del surgimiento de un segundo anhelo: el anhelo de despertar y de conocer el Amor a través de darlo.

Es eso lo que hicieron todos los seres que reconocemos como «iluminados» o verdaderamente espirituales… amaron, pusieron su vida al servicio del amor.

¿Significa esto que debamos entregar lo mejor de nosotros mismos a alguien que no lo aprecie o no sea recíproco?

La respuesta es: de ninguna manera. En la relación de pareja se puede escoger y es nuestra tarea procurar que nuestras semillas sean depositadas en tierra fértil. Digo procurar, porque el amor es siempre un ejercicio de vulnerabilidad en el que no hay garantías.

Así que esta simple pregunta bastará como tarea terapéutica y para ayudarnos a comprender gran parte de lo que sucede en nuestras relaciones : ¿Cuánto deseo amar y cuánto deseo ser amad@? ¿En dónde estoy poniendo mi atención e intento?

Cuánto deseas y estás dispuest@ a Amar… esa es la clave.

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