Las 3 grandes Mentiras acerca de la Enfermedad


Hace un tiempo que venimos escuchando que la enfermedad tiene causas pisco-emocionales. Es decir, que nuestros síntomas físicos están relacionados con ciertos patrones emocionales o de pensamiento. Aunque en parte verdadera,  esta idea ha dado como resultado que temamos sentir aquellas emociones que consideramos “negativas”, y también, ha provocado que caigamos en razonamientos simplistas, como creer que cuando estamos enfermos, bastará con encontrar la emoción dañina y corregirla para sanar el problema físico.

Es cierto que nuestros procesos emocionales y de pensamiento están ligados a nuestros síntomas físicos, pero disciplinas como la medicina tradicional china nos han enseñado que  también sucede de manera inversa; por ejemplo, un hígado débil puede provocarnos una propensión al enojo, una afectación en los riñones, puede dar como resultado la presencia del miedo.

Ciencias milenarias como la Ayurveda nos han explicado que lo que comemos genera, no sólo ciertas manifestaciones en nuestro cuerpo, sino también ciertos estados emocionales.


Así que conviene empezar a mirarnos como un sistema el en que el cuerpo físico, las emociones, los pensamientos, el espíritu e incluso nuestras relaciones y hasta las condiciones ambientales forman parte de un todo y, aquello que llamamos “enfermedad” involucra a todas estos aspectos, tanto en su proceso de generación como de sanación.

En días recientes tuve la oportunidad de trabajar por varios días al lado de Stephan Hausner, renombrado terapeuta alemán, que ha sido reconocido por su trabajo con síntomas a través del uso de Constelaciones Familiares. Después de presenciar el trabajo terapéutico de este constelador con estudios en naturopatía, medicina china y homeopatía, me atrevo a decir que tenemos ciertas ideas acerca de la enfermedad, que no son necesariamente verdaderas.

Estas son 3 grandes mentiras acerca de la enfermedad:

1. Que nos enferma lo que sentimos: De hecho es más común que sea al contrario.. nos enferma más lo que no nos atrevemos a sentir, lo que reprimimos, lo que negamos… Cuando una emoción aparece y completa su ciclo, se va. No son las emociones que aparecen, sino las que exageramos  o, por el contrario, negamos, las que suelen producir síntomas que nos invitan a regresar a vivirlas de manera fluida y natural.

2. Que la enfermedad va en contra de la vida: por más grave que sea, ninguna enfermedad está en contra de la vida. Por el contrario, la enfermedad es un proceso que actúa a favor del restablecimiento del orden y equilibrio en nuestro cuerpo y alma.
   
Detrás de los síntomas suele haber un esfuerzo de todo nuestro sistema por preservar la vida, además de un aprendizaje que quiere suceder. Como decía Edward Bach:


“El sufrimiento es un correctivo para destacar una lección que de otra forma nos hubiera pasado desapercibida y que no puede erradicarse hasta que no se aprenda la lección”


3. Que la persona siempre está mejor sin sus síntomas: no es necesariamente una idea verdadera en todos los casos. A veces, a través de la enfermedad recibimos beneficios que no estarían presentes de otra manera. A estos beneficios que vienen con la enfermedad se les suele llamar: ganancias secundarias, los más comunes son el afecto, compañía y cuidado que viene para una persona que está convaleciente, el descanso y la supresión de sus labores usuales.

Incluso a veces, este asunto de la ganancia secundaria es más complejo aún, pues involucra a todo el sistema, por ejemplo en el caso de un niño que enferma para evitar que sus padres se separen y mantener unido al sistema familiar. Con ello no decimos que la enfermedad sea, ni el único, ni el mejor camino para satisfacer dichas necesidades, sin embargo es un recurso que consciente o inconscientemente utilizamos.

A veces la persona afianza su amor y su compromiso con la vida a través de una enfermedad que le hace pensar en la posibilidad de perderla. He escuchado a varias personas que tras recibir un diagnóstico amenazante comenzaron a valorar muchísimo más su propia vida. Así que sin duda, podemos afirmar que hay personas que se encuentran más vivas y presentes al saber que están enfermas.

De hecho, la verdad básica detrás de muchos de nuestros síntomas, especialmente si son graves y/o recurrentes, es una dificultad para conectar con la vida, una falta de claridad acerca de nuestros deseos de estar en la vida tal y como es, con todo lo que implica, por ello, si hubiera que contemplar algo, sería justamente nuestro deseo de estar en ella.

Estar en la vida es un compromiso que tenemos que renovar constantemente, es a través de ello que viene la salud.

La Tarea Terapéutica de esta semana es responder a estas preguntas:
¿Qué aspectos de mi propia vida, relaciones, situación me está costando aceptar?
¿Cómo me resisto a lo que no me gusta o prefiero?
¿Puedo percibir algún vínculo entre lo que resisto y mis problemas de salud?
¿Cómo puedo ayudarme a enfrentar dichas dificultades de una manera más amorosa?

2 comentarios

  1. Muy cierto Pao, a veces la enfermedad viene como esa maestra a confrontarnos y enseñarnos que debemos movernos, si estamos atentos entendemos el mensaje y eso adverso se trasforma en aquello que hace la diferencia…Un abrazo

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