Mini-Manual de Feminismo – Parte 2

Si tienes o deseas tener hijas, si tienes sobrinas o hermanas pequeñas, esta es la segunda parte de las sugerencias que la reconocida activista nigeriana Chimananda Ngozi Adiche te da,  quizás puedas encontrarlos muy útiles para tí misma, si tienes una hija, una sobrina, una alumna:


8. Enséñale a rechazar la complacencia: su tarea en este mundo no es complacer o caerle bien a nadie, su tarea es manifestar su ser completamente. Muchas niñas gastan una gran cantidad de tiempo tratando de parecer «buenas» y «agradables», muchas niñas gastan su tiempo considerando los «sentimientos» de aquellos que las están lastimando.


«Esta es la consecuencia catastrófica de la complacencia: un mundo lleno de mujeres que no pueden exhalar completamente porque han sido condicionadas a doblarse a sí mismas  en distintas formas para gustarle a los demás».


Así que no la enseñes a ser complaciente, enséñale ser honesta y amable. Dile que a amabilidad es importante y que ella también merece amabilidad; así que si un niño toma sus cosas sin permiso, ella debe tomarlas de vuelta- Felicítala por tener el valor de sostener su posición y su voz, aunque le quite popularidad; si algo no le gusta, ella tiene derecho a hablar, incluso tiene derecho a gritar.

Enséñale que no tiene que caerle bien a todo mundo, si a alguien no le cae bien, ya le caerá bien a otra persona.

9. Ayúdale a construir un sentido de identidad: Hazla sentir orgullosa de haber nacido en el país, en la tradición, con los rasgos físicos que tiene. Por la dinámica de poder que impera en el mundo, ella verá continuamente imágenes que indican que la belleza es «blanca», verá a personajes blancos y rubios triunfar y lograr, no importa en que país del mundo viva, esto es lo que verá en la televisión, en las revistas, en los libros. Muéstrale ejemplos de éxito en su cultura, de su color y hazle saber que la belleza viene en muy distintas formas. Enséñale a respetarlos a todos, pero hazla consciente también de la realidad de desigualdad y privilegio que impera en el mundo.

10. Sé muy clara y deliberada acerca de la forma en la que te relacionarás con su apariencia: Motívala a participar del deporte y de actividades físicas. Hay estudios que demuestran que muchas niñas dejan de practicar deportes en la pubertad. No permitas que esto le suceda.

Si le gusta el maquillaje, permíteselo, si le gusta la moda, permíteselo; si no le gustan: ¡permíteselo! Deja que sea ella misma y tener  sus preferencias.

Enséñale también que el feminismo y la femineidad no están peleadas. Y dile que su cabello es perfecto como es, las mujeres gastamos tanto tiempo en modificarlo. Enséñale que la cultura hace prevalecer sólo un modelo de belleza, pero que el mundo está repleto de belleza, que hay muchas culturas y formas de ser bella.

Jamás vincules la manera en la que se viste con su moralidad.

11. No le permitas caer en la trampa de usar la «biología» para seguir las normas sociales: decir que «Sólo los hombres hacen esto», «sólo las mujeres hacen lo otro», porque la ciencia indica que… es usar una ciencia fascinante para justificar una norma social.

12. Háblale de sexo: y empieza pronto, será incómodo, pero necesario. No permitas que la vergüenza invada esta parte de su vida y no le heredes la tuya. Ese será tu mayor reto: identificar la vergüenza que has heredado tú misma y no pasársela a ella.

13: Algún día se enamorará, permítele contar contigo: No le hables entonces sólo de sexo, háblale de amor, enséñale que el amor no es sólo dar, sino también recibir. Esto es muy importante, porque a las niñas se les enseña que su amor es proporcional a su capacidad de sacrificio. Déjale claro que al amar debe entregarse emocionalmente, pero que es correcto esperar lo mismo en reciprocidad.

Enséñale también que no es la obligación de un hombre proveer. Provee el que puede, es así de sencillo.

14. Cuando le hables de los oprimidos, ten cuidado de no convertirlos en santos: Esto significa que los oprimidos no son mejores y que las mujeres tampoco son mejores que los hombres.



15. Enséñale sobre las diferencias: haz que las diferencias sean un asunto normal. Debe tener claro que las personas escogen distintos caminos y formas para su vida y que eso es correcto, mientras esas elecciones no dañen a nadie. Enséñale a respetar a los otros y sus preferencias. Sin embargo, permítele tener una opinión, en nuestros tiempos es muy fácil confundir el «no ser juicioso» con el no tener una opinión. Ojalá esté llena de opiniones y que esas opiniones sean informadas, humanas y amplias.


¡Enséñale a ser Ella misma!

Gracias por tu atención

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